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Cómo entrenar a tu Labrador Retriever (cachorro o adulto) para que acepte la manipulación

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Tanto si acabas de traer a casa un cachorro de Labrador Retriever como si has adoptado un perro adulto, es muy importante que te asegures de que acepta la manipulación durante el aseo.

La mayoría de la gente adquiere perros por su compañía y esto simplemente no será posible con un perro al que no le gusta que le toquen.

Es habitual que todas las razas de perros se estresen cuando son manipulados, pero con el adiestramiento adecuado se puede minimizar este problema.

Con un poco de paciencia, puede ser bastante sencillo adiestrar a tu labrador para que acepte la manipulación.

Sólo recuerda que el proceso de adiestramiento será más fácil si comienzas cuando tu labrador es todavía un cachorro, si es posible. Si se trabaja con un perro adulto adoptado, entonces se necesitará más paciencia, tiempo y recompensas.

Por qué es importante que tu Labrador Retriever acepte la manipulación

La capacidad de tu labrador para aceptar la manipulación es más importante que simplemente dejarse abrazar por él. También es una cuestión de seguridad, especialmente cuando hay niños y extraños.

Seguridad con los niños

Los niños pequeños tienden a jugar de forma bastante brusca con sus perros, tirando de ellos o incluso abrazándolos constantemente.

Si tu perro no acepta la manipulación, puede volverse agresivo o morder por miedo cuando esto ocurra, hiriendo a tu hijo.

Ten en cuenta que los niños deben ser enseñados a respetar también el espacio de tu perro y que no debes dejarlos solos juntos, siempre deben estar supervisados.

Seguridad con los extraños

Aceptar la manipulación también permitirá que los extraños acaricien a tu perro cuando lo saques a pasear y te ayudará a sobrellevar la situación si le rozan cuando camina por una calle llena de gente.

Para que puedas asearlo e inspeccionarlo

Además, ten en cuenta todo lo que debes hacer para mantener a tu perro sano y lo que esto incluye.

Cepillar el subpelo requiere manipular a tu labrador y si no se siente cómodo con esto, puede ser difícil de controlarlo o puede estresarse.

En el baño, cuando lo frotas con el champú y el acondicionador.

Para que el veterinario pueda manipularlo

El veterinario también tendrá que manejar a tu perro durante las revisiones periódicas.

Si bien es cierto que los veterinarios tienen la formación y la experiencia necesarias para trabajar con perros agresivos o temerosos, es posible que uno que cumpla esta descripción tenga que ser sedado o sujetado durante los exámenes físicos.

Esto estresará aún más a tu mascota y hará que tanto ella como el veterinario corran el riesgo de sufrir lesiones.

En casos extremos, si tu labrador rechaza ferozmente que lo manipulen, es posible que incluso haya que anestesiarlo para estas sencillas tareas. Esto añadirá una cantidad significativa de dinero a la factura del veterinario y pondrá a tu perro en peligro.

Tener un perro bien adaptado es un placer y es fácil llevarlo al parque, a los picnics familiares y a otras salidas divertidas. Un perro que no está acostumbrado a ser manejado puede ser peligroso y no tiene una vida plena y feliz.

Cosas que debes poder hacer con tu Labrador y por qué

Al adiestrar a tu cachorro de labrador para que acepte la manipulación, debes asegurarte de que acepte tranquilamente que le toques de formas específicas.

Cada una de ellas tiene un propósito particular, desde facilitar las visitas al veterinario hasta permitirte realizar el aseo habitual y permitir que los extraños se acerquen o acaricien a tu perro.

Toca la espalda, la barriga y la cabeza de tu perro

Tu primer objetivo debería ser que tu labrador se sienta bien cuando se le pase una mano por la espalda, la barriga y la cabeza.

Estas son las zonas que más se acarician, por lo que aceptar la manipulación en ellas es lo mínimo para un buen compañero.

Estas zonas también son revisadas por el veterinario en cada visita y son importantes para el aseo.

Esto significa que, si tu perro puede aceptar que le pasen las manos por el lomo, la barriga o la cabeza, no debería tener problemas con un examen básico en el veterinario.

Además, procura que tu perro se sienta cómodo rascándole el pelo.

Esto te ayudará a asearle y te permitirá a ti o al veterinario, comprobar si hay lesiones. Buscar entre el pelaje es esencial para eliminar el subpelo durante el acicalamiento, además de las garrapatas o las pulgas.

Toca las patas y los pies de tu perro

Otra zona importante del cuerpo en la que debes poder tocar a tu perro son las patas y los pies.

Debes poder tocar las patas y entre los dedos de los pies, ya que lo necesitarás cuando lo acicales o cuando compruebes si tiene alguna herida.

Esto también será útil cuando en las salidas al exterior le lleves por zonas embarradas para poder quitarle el barro o espinas clavadas.

Además, estar cómodo con los cortes de uñas también es crucial para que el peluquero pueda cortarlas fácilmente.

Tu cachorro o perro también debe aceptar que le levanten las patas de una en una, ya que esto es útil para el aseo, el adiestramiento o la comprobación de lesiones.

Toca la boca, los ojos y las orejas de tu perro

Por último, debes ser capaz de tocar la boca, los ojos y las orejas de tu cachorro.

Tiene que tolerar que le abran la boca para ver los dientes y que le presionen las encías.

Esto es necesario para cepillarles los dientes en casa, darles la medicación y retirar cualquier cosa que pueda quedar atascada entre los dientes.

Tienes que poder tocar sus orejas para limpiarlas, así como mirar sus ojos y tocar la zona circundante en caso de que necesiten gotas para los ojos o para limpiar las manchas de lágrimas.

Asegúrate de que puedes levantar y tirar suavemente de la cola de tu labrador hacia arriba, lo cual es necesario para vaciar los sacos anales cuando se le acicala.

Aceptar esta manipulación es aún más importante si llevas a tu perro a un peluquero profesional o a alguien que no conozca para este proceso.

Cómo entrenar a un cachorro para que acepte ser manipulado

En cuanto recibas a tu nuevo cachorro, haz un esfuerzo por cogerlo y tocarlo por todas partes varias veces al día. Pida a todos los miembros de la familia que lo hagan y anima a los invitados a tocarlo también.

Muchas personas se centran en las zonas más acariciadas, como el lomo, la barriga o la cabeza. Presta atención a zonas como las orejas, las patas y la cola, ya que a menudo se pasan por alto y son muy importantes para los controles de salud y el aseo.

Si no manipulas estas zonas mientras tu perro es todavía un cachorro, puede ponerse a la defensiva cuando se le toque ahí de adulto y, desde luego, no se sentirá cómodo con ello.

Durante el proceso de adiestramiento, prueba a utilizar la comida como premio o recompensa, además de elogiarlo.

Toma un puñado de sus croquetas normales y utilízalas como premio o utiliza premios de adiestramiento específicos. Basta con tocar o examinar una zona y, cuando se porte bien, darle una recompensa.

Guía paso a paso para que tu cachorro de labrador acepte ser manipulado

Los pasos generales para el adiestramiento de un cachorro para ser manipulado requieren repetición, recompensa y consistencia.

Una vez más, es importante recordar las zonas que menos se tocan. Éstas incluyen la zona del cuello, las patas, las orejas, la boca y la cola.

  1. Toca suavemente la zona en cuestión.
  2. Elogia a tu cachorro de inmediato y dale un premio.
  3. Repite este proceso varias veces.
  4. Sigue los pasos anteriores, pero manteniendo las zonas durante más tiempo. Masajea suavemente para que tu mascota disfrute y mantenga el condicionamiento positivo.
  5. Si tu cachorro se retuerce al ser tocado, como por ejemplo al sujetar su oreja, mantén el agarre hasta que se calme y entonces recompénsalo. Utiliza una mano en el collar como apoyo para no reforzar negativamente a tu labrador tirando accidentalmente de su oreja o cola.
  6. Para cada zona, comienza por acostumbrar a tu cachorro a la manipulación en el exterior antes de trabajar en el interior. (Ejemplo: Haz que se acostumbre a que le toques la parte exterior de la boca, luego el lateral, después a que levante los labios para exponer los dientes y, por último, a que le toques los dientes).

Consideraciones adicionales para los perros adultos

Puede ser mucho más difícil enseñar a un labrador adulto para que acepte la manipulación, sobre todo si se trata de un perro adoptado que puede haber sido maltratado anteriormente. Lo más importante es tener paciencia y no forzar nada.

Empieza poco a poco, con una pequeña zona que sepas que a tu perro le gusta (o no le importa) que le toquen. A continuación, trabaja con él para ampliar las zonas que acepta que le toquen, yendo a su ritmo y sin forzar las cosas.

Por ejemplo, empieza por la base de la oreja, donde está acostumbrado a que le toquen y ves avanzando hacia las puntas.

Si tienes un perro adulto, no esperes a una cita de peluquería o del veterinario; intenta adiestrarlo para que acepte la manipulación lo antes posible para que la experiencia sea mejor. Mantén las sesiones de adiestramiento cortas y animadas.

Cómo superar los problemas más comunes

Quizá el problema más común al adiestrar a un labrador para que acepte la manipulación sea que se resista y luche.

Si esto ocurre, no cedas y no lo sueltes, ya que aprenderá a conseguir lo que quiere.

En su lugar, sujete a tu labrador de forma que sus patas apunten hacia fuera y estén lo suficientemente abajo como para que no se pueda girar para morder. Mantenlo así hasta que se calme, entonces elógialo y suéltalo.

Si se mueve demasiado rápido y tu perro parece estar incómodo o a la defensiva con una zona que estás tocando, no tengas miedo de dar un paso atrás.

Dale un poco de espacio y luego espera a que se acerque a ti y vuelve a intentar el ejercicio de adiestramiento, con la ayuda de algunas golosinas.

En los casos en que tu perro o cachorro se vuelva realmente agresivo durante el adiestramiento, consulta a un experto en comportamiento y/o adiestramiento canino.

Ellos te ayudarán a superar los principales obstáculos hasta que tu labrador se encuentre en un punto en el que puedas seguir entrenándolo tú mismo con seguridad.

Conclusión

Como ya hemos comentado, tendrás que entrenar a tu cachorro o perro labrador para que acepte ser manipulado. Esto es esencial para que lleve una vida normal y te permita asearlo y llevarlo al veterinario.

Es mejor empezar a enseñar a tu labrador a aceptar las caricias desde el principio, ya que los cachorros son más adaptables que los perros mayores, pero también se puede hacer con los adultos siempre que se siga la técnica correcta.

Sigue los pasos básicos de esta guía y asegúrate de trabajar cada parte del cuerpo de tu cachorro. Es importante que se sienta cómodo al ser tocado en todas las partes de su cuerpo, por si surge la necesidad de hacerlo en caso de emergencia y para ayudar en el aseo general.